Cirugía Artroscópica de Rodilla y Hombro

¿Qué es la cirugía artroscópica?

La cirugía artroscópica consiste en operar las articulaciones sin necesidad de grandes heridas por las que accedamos a la zona de la lesión. Es un tipo de cirugía mínimamente invasiva aplicada a las articulaciones, donde toda la intervención se realiza a través de pequeñas incisiones de apenas 1 centímetro.

 

Se introduce una cámara en la articulación, que nos permite trabajar bajo visión directa, se realiza toda la operación con instrumentos específicos que también se introducen y manejan a través de estas pequeñas heridas. Aunque se puede utilizar esta técnica en prácticamente todas las articulaciones del cuerpo, donde su uso está más extendido y estandarizado es en el hombro y la rodilla.

Ventajas de la Cirugía Artroscópica

La principal ventaja de la cirugía artroscópica es que minimiza el daño sobre las partes sanas, pues permite llegar directos a la zona lesionada sin tener que hacer grandes incisiones o dañar otras estructuras. Esto disminuye el riesgo de complicaciones, como los problemas de cicatrización o infección, y permite un postoperatorio con menos dolor y una recuperación más rápida.

 

Al estar dentro de la articulación con una pequeña cámara, podemos valorar todas las lesiones con mucha mayor fiabilidad, ya que las vemos y tocamos directamente, gracias a lo cual conseguimos detectar problemas que de otra manera serían muy difíciles de apreciar.

 

En resumen, tiene cuatro grandes ventajas: mejor capacidad diagnóstica, menor daño a las partes sanas, menos complicaciones quirúrgicas y una recuperación más rápida y precoz.

¿Qué lesiones se tratan habitualmente con artroscopia en la rodilla?

Las lesiones ligamentarias de rodilla, como la lesión del ligamento cruzado anterior, se tratan mediante artroscopia, también las lesiones meniscales, cuerpos libres articulares, lesiones del cartílago o en general la gran mayoría de problemas no degenerativos del interior de la rodilla se pueden tratar con esta técnica.

 

Aunque es menos común, en algunas fracturas, especialmente las de meseta tibial, se puede realizar parte del tratamiento asistido con esta técnica. También las fracturas de espinas tibiales, frecuentes en niños, se tratan de manera óptima mediante artroscopia, evitando el daño a la zona de crecimiento del hueso.

¿Qué lesiones se tratan habitualmente con artroscopia en el hombro?

Al igual que en la rodilla, de forma general podemos decir que las lesiones del interior de la articulación del hombro se pueden tratar por artroscopia. La patología más habitualmente intervenida mediante artroscopia es la lesión de los tendones que dan movilidad al hombro (llamados tendones del manguito de los rotadores), estas lesiones en muchos casos se asocian a problemas óseos en el acromion (el hueso que cubre el hombro por arriba) y la articulación acromioclavicular, pudiendo también estos problemas óseos tratarse satisfactoriamente mediante artroscopia.

 

Por frecuencia, la segunda patología del hombro que más habitualmente se trata mediante artroscopia es la inestabilidad del hombro, normalmente asociada a luxaciones de la articulación, siendo esta una patología frecuente en personas jóvenes y deportistas.

¿Cómo es la recuperación tras una cirugía artroscópica?

En la artroscopia de rodilla, salvo en casos de lesiones muy graves, el paciente puede empezar a caminar con ayuda de muletas apoyando la pierna intervenida desde el mismo día de la cirugía, y sin necesidad de ortesis ni ningún tipo de inmovilización postoperatoria.

 

Una gran parte de las intervenciones se realizan en régimen ambulatorio, yéndose de alta a su domicilio el paciente el mismo día de la operación. En los casos en los que se requiere ingreso, el paciente se va de alta la mañana siguiente a la cirugía. Desde el primer día tras la intervención, el paciente comienza la rehabilitación, mediante ejercicios en su domicilio.

 

En la artroscopia de hombro habitualmente se requiere un día de ingreso, yéndose de alta el paciente la mañana siguiente a la cirugía. En el postoperatorio inmediato deberá llevar el brazo en cabestrillo, según el tipo de lesión y de cirugía realizada, este periodo puede ser de unos días hasta algo más de un mes. Posteriormente se realiza un programa de rehabilitación para recuperar movilidad y fuerza, que variará en tiempo e intensidad para cada caso.

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