Inestabilidad de Tobillo

¿Qué es la Inestabilidad Crónica del Tobillo?

El esguince de tobillo es la lesión más frecuente en deportistas de múltiples disciplinas, y la inestabilidad lateral de tobillo la principal complicación a mediano y largo plazo. Si no se recuperan los ligamentos tras un esguince, esto puede desencadenar la inestabilidad.

La sintomatología más habitual de la inestabilidad de tobillo es tener dolor constante de tobillo que empora con las actividades diarias o físicas, sensación de que falla el pie y no proporciona estabilidad sobre todo en terrenos irregulares, y tener esguinces recurrentes.

Las lesiones ligamentarias laterales del tobillo representan más del 85% de los esguinces del tobillo. El ligamento más comúnmente lesionado es el peroneo-astragalino anterior. Cerca del 10-30% de los esguinces del tobillo acaban presentando sintomatología crónica. La inestabilidad lateral del tobillo en ocasiones es mal diagnosticada y subestimada. Esta afectación de los ligamentos del tobillo lleva a un desgaste y una degeneración tempranos de la articulación debido a la incongruencia de las caras articulares.

La inestabilidad crónica de tobillo es una entidad compleja que se ha mostrado como un factor que predispone al desarrollo de artrosis de tobillo, debido a las graves alteraciones anatómicas producidas.

Tratamiento de la Inestabilidad de Tobillo

La reparación quirúrgica de la inestabilidad de tobillo suele ser necesaria para muchos pacientes que presentan este problema. Más de 80 procedimientos quirúrgicos han sido descritos para el tratamiento de la inestabilidad crónica de tobillo. De manera global, e independientemente de la técnica empleada, la recidiva de la inestabilidad es rara y la mayor parte de los autores presentan de un 80 a un 95% de buenos resultados. Sin embargo, existe un grupo de pacientes en los que se produce una recidiva de la inestabilidad.

La reconstrucción del complejo ligamentoso lateral de tobillo puede ser anatómica y no anatómica. La primera implica la reparación de la estructura dañada con tejidos blandos adyacentes como refuerzo. (Broström-Gould, Karlson). En la segunda se reconstruyen con implantes no anatómicos, aprovechando la función de una estructura para sustituir la que falla, como por ejemplo injertos tendinosos.

Es importante hacer un diagnóstico temprano en este tipo de pacientes ya que podría tener graves consecuencias en la articulación del tobillo, requiriendo otras cirugías más agresivas.

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