Alargas la mano para coger el cinturón de seguridad y el brazo se queda a medio camino. Te peinas con la otra mano. Abrocharte por detrás, alcanzar el estante de arriba o sacar la cartera del bolsillo trasero se han convertido en maniobras que evitas sin darte cuenta. Y lo peor llega de madrugada: te giras sin querer sobre ese lado y el dolor te despierta de golpe.
Al principio pensaste que habías dormido en mala postura o que era un tirón de cargar bolsas. Pero pasaron las semanas y, en lugar de mejorar, el hombro fue perdiendo recorrido. Ahora ya no es solo que duela: es que no se mueve, ni siquiera cuando otra persona intenta levantarte el brazo. Ese detalle, que la limitación aparezca también con el movimiento pasivo, es la firma de un cuadro con nombre propio: el hombro congelado, conocido en consulta como capsulitis adhesiva.
En centroclinicoquirurgico, en Aranjuez, es uno de los motivos de consulta de hombro que más se confunde con otros, y esa confusión tiene consecuencias: un hombro rígido tratado como si fuera una tendinitis suele ir a peor, porque el planteamiento y los tiempos son distintos.
Qué es el hombro congelado y por qué se bloquea la articulación
El hombro está envuelto por una cápsula, una especie de funda de tejido que rodea la articulación y que en condiciones normales es elástica y holgada. En la capsulitis adhesiva esa cápsula se inflama, se engrosa y se retrae. Dicho en corto: la funda encoge. Y cuando la funda encoge, el hueso no tiene por dónde girar, por mucha fuerza que hagas y por muchos músculos que tengas.
De ahí vienen las dos características del cuadro. La primera, el dolor, que al principio es lo que más molesta y empeora de noche. La segunda, la rigidez, que es lo que de verdad define el diagnóstico: el movimiento se pierde en todas las direcciones, y muy en especial la rotación externa, ese gesto de abrir el brazo hacia fuera con el codo pegado al cuerpo. Si al intentar llevar la mano a la nuca o a la espalda el hombro topa con un muro, no es falta de ganas ni de fuerza. Es la cápsula.
Quién tiene más probabilidades de desarrollarlo
La capsulitis adhesiva aparece sobre todo entre los 40 y los 60 años y es más frecuente en mujeres. Hay algunas situaciones que se asocian con más claridad:
- Diabetes y alteraciones del tiroides. Es la asociación mejor descrita, y en estos casos el cuadro suele ser más rebelde y más largo.
- Inmovilizaciones prolongadas. Tras una fractura de muñeca, una cirugía de hombro o de mama, o cualquier periodo en cabestrillo, el hombro que deja de moverse tiende a cerrarse.
- Otras tendinopatías del propio hombro. Un dolor de manguito rotador que lleva meses haciendo que se mueva poco el brazo puede acabar en rigidez añadida.
- Sin causa aparente. En una parte importante de los pacientes no hay golpe, ni sobrecarga, ni desencadenante. Simplemente empieza.
Las tres fases: por qué el tiempo importa tanto
El hombro congelado tiene una evolución bastante reconocible, aunque la duración de cada etapa varía mucho de una persona a otra.
Fase de dolor o congelación
Suele durar de dos a nueve meses. El dolor va en aumento, aparece incluso en reposo y se ceba con las noches. La movilidad empieza a irse casi sin que lo notes, porque el propio dolor te lleva a mover menos.
Fase de rigidez o de hombro congelado
Entre cuatro y doce meses. Aquí el dolor suele bajar un escalón, pero manda la rigidez. Es la etapa en la que la gente consulta, porque el hombro ya limita el trabajo, el deporte y las tareas de casa.
Fase de descongelación
El recorrido se recupera de forma progresiva, a veces a lo largo de varios meses. Con un abordaje adecuado, la mayoría de pacientes recupera una función satisfactoria, aunque conviene decirlo con claridad: la evolución depende de cada persona, del tiempo que lleve instalado el cuadro y de factores como el control metabólico, y se valora individualmente en consulta.
No todo dolor de hombro es capsulitis adhesiva
Aquí está la clave del diagnóstico, y es lo que más cambia el plan de tratamiento. Hay varios cuadros que duelen en la misma zona y se parecen bastante:
- Tendinopatía del manguito rotador y síndrome subacromial. Duele al levantar el brazo y al dormir del lado, pero la movilidad pasiva se conserva: si otra persona te mueve el brazo, llega.
- Artrosis de hombro. También limita el recorrido, pero la radiografía muestra cambios en la articulación, cosa que no ocurre en la capsulitis pura.
- Dolor cervical irradiado. Un problema en el cuello puede proyectar dolor al hombro y al brazo. Si además notas hormigueo o el dolor cambia al girar la cabeza, merece la pena revisar la columna cervical: lo explicamos en detalle al hablar de las contracturas cervicales que no se van.
La exploración es la que más información aporta. Cuando la movilidad está limitada tanto activa como pasivamente, y sobre todo la rotación externa, el cuadro apunta con fuerza a capsulitis. La ecografía ayuda a descartar rotura de tendones y a valorar las estructuras vecinas, y la radiografía sirve para comprobar que la articulación está indemne. La resonancia se reserva para casos dudosos.
Qué tratamientos hay para el hombro congelado
La idea que guía todo el tratamiento es sencilla de enunciar: primero hay que bajar el dolor lo suficiente como para poder mover, y después hay que mover de verdad. Un hombro que duele demasiado no tolera el trabajo de movilidad, y un hombro que no trabaja la movilidad no gana recorrido. Por eso el orden importa.
Trabajo de movilidad supervisado
Es la base. Ejercicios progresivos de recorrido articular, con dosis adaptada a la fase en la que esté el hombro. En la etapa más dolorosa se trabaja suave y frecuente; en la de rigidez, con más exigencia. El reposo absoluto, en este cuadro concreto, juega en contra.
Infiltración ecoguiada
Cuando el dolor bloquea cualquier intento de movilizar, una infiltración ecoguiada permite administrar la medicación indicada por el médico justo donde hace falta, con control por imagen. En la capsulitis también puede plantearse la distensión de la cápsula articular, una técnica que busca ganar espacio en esa funda retraída. La indicación, el momento y la técnica se deciden siempre tras una valoración médica individualizada, y los riesgos y contraindicaciones se explican en consulta.
Abordaje del dolor cuando se ha hecho persistente
Si el hombro lleva muchos meses doliendo y el descanso nocturno sigue roto, tiene sentido valorarlo desde la Unidad del Dolor, donde se estudian técnicas dirigidas a las estructuras nerviosas implicadas en pacientes seleccionados. En algunos casos de dolor articular persistente se valoran también los tratamientos ortobiológicos, siempre tras estudio del caso y explicando qué se puede esperar y qué no.
Cirugía
Es la excepción, no la norma. Se reserva para hombros que siguen bloqueados después de un tiempo razonable de tratamiento bien hecho, y consiste en liberar la cápsula retraída. La mayoría de pacientes no llega a este punto.
Qué puedes hacer tú mientras tanto
- No inmovilices el hombro. El cabestrillo improvisado y el brazo pegado al cuerpo son el camino más corto a la rigidez.
- Calor suave antes de los ejercicios. Ayuda a que el tejido tolere mejor el movimiento.
- Duerme con apoyo. Boca arriba con una almohada pequeña bajo el codo, o de lado sobre el hombro sano abrazando un cojín, suele hacer las noches más llevaderas.
- Cuida el control metabólico. Si tienes diabetes o un problema de tiroides, llevarlos bien controlados forma parte del tratamiento del hombro.
Cuándo conviene consultar sin dejar pasar más tiempo
Merece la pena una valoración si el dolor de hombro lleva más de tres o cuatro semanas sin mejorar, si empieza a costarte peinarte o abrocharte por detrás, si te despierta por la noche de forma habitual, si el bloqueo apareció tras un golpe o una caída, o si notas pérdida real de fuerza, hinchazón o fiebre. Cuanto antes se identifica qué está pasando, más margen hay para trabajar sobre el hombro antes de que la cápsula se cierre del todo.
En el Centro Clínico Quirúrgico de Aranjuez valoramos cada hombro de forma individualizada, con exploración completa y las pruebas de imagen que el caso requiera, y planteamos un tratamiento ajustado a la fase en la que se encuentra. Si llevas semanas conviviendo con un hombro que ya no llega donde llegaba, pide tu cita y lo valoramos.