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Cuidados de las cicatrices tras una intervención

Estarás de acuerdo en que cuando debes someterte a una cirugía -ya sea de forma voluntaria o por necesidad médica- lo primordial es que la operación se realice sin complicaciones y que el resultado sea el mejor posible.

Pero tan importante como la intervención son la fase del postoperatorio y la responsabilidad de cada paciente a la hora de seguir las recomendaciones de su cirujano en cuanto al cuidado de la zona tratada. El resultado final dependerá en gran medida de ello.

De hecho, una de las mayores preocupaciones de nuestros pacientes son las cicatrices que quedan tras las operaciones, ya que en muchos casos su apariencia llega a crearles malestar y cierta reticencia a mostrarlas en público.

Pero, ¿hay algo que podamos hacer? La respuesta es: sí.

Tipos de cicatrices

Existen muchos tipos de cicatrices. Algunas son simples marcas casi imperceptibles que se han curado bien y se han adaptado casi por completo a la textura y tono de la piel del paciente; en cambio otras son tan evidentes que nos indican que algo no fue del todo bien durante la fase de curación o debido a otros factores ajenos a la operación.

En este último caso podemos encontrarnos con cicatrices que tienen su origen en:

  • Una mala curación de la herida.
  • Un mal cuidado de la cicatriz.
  • Una técnica de sutura incorrecta durante la intervención.
  • Unas condiciones genéticas del paciente que alteran su curación.

En cuanto a su apariencia, pueden presentarse sobre elevadas, hundidas o retraídas, ensanchadas o simplemente ser poco estéticas, por lo que el paciente necesita mejorar su aspecto en la medida de lo posible.

¿Cómo pueden tratarse las cicatrices?

En el Centro Clínico Quirúrgico de Aranjuez, disponemos de diferentes tratamientos y técnicas para mejorar el aspecto de las mismas.

Como siempre lo primero y más importante tras una cirugía es adquirir unos buenos hábitos de cuidado de las cicatrices durante los primeros 6 meses. Para ello es fundamental realizar una adecuada hidratación de la piel, y además cubrir las cicatrices con un factor de protección solar alto para evitar que las marcas se pueden pigmentar y mostrar un tono más oscuro que el de la piel del paciente.

Con estas sencillas pautas las cicatrices suelen aclararse a partir del año de tu cirugía, quedando finalmente muy poco perceptibles.

Sin embargo en determinadas ocasiones pueden desarrollarse cicatrizaciones patológicas. Las más comunes son las cicatrices hipertróficas o los queloides en los casos más graves. En estos casos podemos ver cómo las cicatrices se elevan y endurecen, o incluso puede producirse un crecimiento de la cicatriz en los casos más severos.

En estas situaciones es recomendable una visita con nuestros cirujanos para que puedan recomendarte el tratamiento más adecuado para ti. Uno de los más efectivos en cicatrización hipertrófica suele ser la infiltración intralesional de corticoides.

Cuando tu problema es el de una cicatriz demasiado hundida o incluso adherida a planos profundos, solemos recomendar la técnica de infiltración de grasa del propio paciente para lograr un relleno uniforme y homogéneo, mejorando la calidad de la piel.

Estos son sólo algunos ejemplos de tratamiento pero existen otras muchas opciones de medicina estética y cirugía plástica que aportan resultados eficaces para este tipo de preocupaciones: PRP; láser, tratamientos despigmentantes…

Nuestro consejo es que si estas preocupado por el aspecto de tus cicatrices y quieres encontrar la solución que mejor se adapte a tu caso, lo ideal es que solicites consulta con nuestros profesionales. Ellos sin duda podrán darte las respuestas que buscas.



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