Sigo con ciática después de operarme de la hernia discal: qué es el síndrome postquirúrgico lumbar

Te operaron de la hernia discal hace meses. El cirujano quedó conforme, la resonancia de control salió bien y todos esperabais que la ciática desapareciera con la intervención. Al principio, de hecho, mejoraste: menos dolor en la pierna, más movilidad, ganas de retomar la vida normal. Pero las semanas pasaron y ese dolor que baja por la nalga y la pierna volvió a aparecer, a veces con una intensidad parecida a la de antes de pasar por el quirófano. Y entonces llega la pregunta que más inquieta: ¿ha vuelto a salir la hernia o es otra cosa?

En un porcentaje nada desdeñable de pacientes operados de columna lumbar, el dolor persiste o reaparece sin que exista una hernia nueva. Es lo que se conoce como síndrome postquirúrgico lumbar, y una de sus causas más frecuentes es la fibrosis epidural: un tejido cicatricial que se forma alrededor de la raíz nerviosa tras la cirugía y que, en algunos casos, puede llegar a atraparla de forma parecida a como lo hacía el disco herniado. En el Centro Clínico Quirúrgico de Aranjuez valoramos a estos pacientes de forma individualizada, porque no todo dolor lumbar tras una cirugía se explica igual ni se trata de la misma manera.

Por qué puede seguir el dolor después de operarse de una hernia discal

La cirugía retira el fragmento de disco que comprimía la raíz nerviosa, pero eso no significa que el nervio quede como si nunca hubiera pasado por ahí. Llevaba tiempo inflamado y comprimido antes de la operación, y esa irritación no siempre desaparece de un día para otro solo porque se haya liberado el espacio. Además, cualquier cirugía de columna genera, como parte normal de la curación, un proceso de cicatrización alrededor de las estructuras intervenidas. En la mayoría de los casos ese tejido cicatricial es discreto y no da problemas. En otros, crece más de lo esperable, se adhiere a la raíz nerviosa y acaba generando un dolor con un patrón muy similar al que motivó la cirugía en primer lugar, lo que genera lógica confusión en el paciente y en su entorno.

Qué es el síndrome postquirúrgico lumbar

El síndrome postquirúrgico lumbar, conocido también como síndrome de espalda fallida, no es una enfermedad única sino un término que engloba distintos cuadros de dolor lumbar o radicular persistente tras una o varias cirugías de columna. No implica que la operación se hiciera mal: en muchos casos la técnica fue correcta y el problema surge después, en la forma en la que cicatriza cada paciente o en la evolución natural de una columna que ya venía desgastada.

Fibrosis epidural, la causa más habitual

La fibrosis epidural es, con diferencia, una de las explicaciones más frecuentes cuando el dolor reaparece semanas o meses después de una mejoría inicial. Suele seguir un patrón reconocible: el paciente mejora tras la cirugía, incluso queda prácticamente sin molestias durante un tiempo, y después el dolor va regresando de forma progresiva, muchas veces con las mismas características que la ciática original, aunque no siempre con la misma intensidad. Puede empeorar con determinadas posturas o al estar mucho tiempo sentado, y suele acompañarse de rigidez en la zona operada.

Otras causas posibles

No toda persistencia de dolor tras una cirugía de columna se debe a fibrosis. Otras causas que hay que descartar son la recidiva de la hernia discal (que vuelva a salir material discal en el mismo nivel), una estenosis de canal que ya existía o que ha progresado, dolor de origen facetario o sacroilíaco derivado de los cambios de biomecánica tras la intervención, o, con mucha menor frecuencia, procesos inflamatorios más complejos del espacio epidural. Por eso el diagnóstico preciso es tan importante antes de plantear cualquier tratamiento.

Cómo se diagnostica el dolor después de la cirugía de columna

La valoración empieza siempre con una exploración clínica detallada que ayuda a orientar si el dolor tiene un componente mecánico, radicular o mixto. Habitualmente se solicita una resonancia magnética con contraste, que permite diferenciar mejor el tejido cicatricial de una hernia recidivada, algo que en una resonancia simple puede resultar más difícil de precisar. En determinados casos, la epiduroscopia permite ir un paso más allá: visualizar directamente el interior del espacio epidural y confirmar si existe fibrosis, adherencias u otra estructura implicada en el dolor, aportando una información diagnóstica que ninguna prueba de imagen ofrece por sí sola.

Qué tratamientos existen para el síndrome postquirúrgico lumbar

Epidurolisis y epiduroscopia, cuando la fibrosis es la causa

Cuando la fibrosis epidural es la responsable del dolor, la epidurolisis y epiduroscopia en Aranjuez es una de las técnicas más específicas: mediante un acceso mínimamente invasivo se accede al espacio epidural, se visualiza la zona afectada y se actúa directamente sobre las adherencias que atrapan la raíz nerviosa, combinando en muchos casos el valor diagnóstico y terapéutico en el mismo procedimiento. La Dra. Eva María Monzón Rubio, especialista en neuromodulación y con formación específica en epiduroscopia, está desarrollando además su tesis doctoral sobre los resultados de esta técnica en pacientes con patología de canal lumbar, lo que da una idea de la relevancia clínica que tiene este abordaje en casos de dolor postquirúrgico persistente.

Otras opciones según la causa identificada

Cuando el dolor tiene un componente facetario o sacroilíaco secundario, pueden valorarse técnicas como la radiofrecuencia o los bloqueos nerviosos, siempre tras confirmar mediante la exploración y las pruebas de imagen que ese es realmente el origen del dolor. En casos de dolor neuropático persistente y de difícil control que no responde a los tratamientos anteriores, puede plantearse la derivación a un circuito de neuromodulación. La Unidad del Dolor del centro trabaja precisamente con este enfoque escalonado: primero identificar con precisión el origen del dolor y después elegir, entre las distintas técnicas disponibles, la que mejor se adapta a cada paciente.

Cuándo pedir una segunda valoración

Si han pasado varios meses desde la cirugía y el dolor no mejora, si mejoró al principio y después ha ido reapareciendo, o si además del dolor aparecen síntomas nuevos como pérdida de fuerza o alteraciones de la sensibilidad, conviene pedir una valoración específica en una unidad de dolor. No es infrecuente que el paciente lleve tiempo escuchando que «es normal, ya se le pasará», cuando en realidad existe una causa identificable y con opciones de tratamiento.

Si te operaste de una hernia discal y el dolor no acaba de desaparecer, no tienes por qué resignarte a convivir con él. En el Centro Clínico Quirúrgico de Aranjuez podemos valorar tu caso de forma individualizada y explicarte con claridad qué está pasando. Pide tu cita y demos con el origen real de tu dolor.

01/09/2026
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