Un dolor en el lateral de la cadera que aprieta al caminar y no te deja dormir sobre ese lado casi nunca es artrosis: suele ser una tendinopatía glútea, lo que llamamos trocanteritis. Te explicamos por qué aparece, cómo distinguirla del dolor lumbar irradiado y qué tratamientos la resuelven de verdad.

Dolor de cadera al caminar y al tumbarte de lado: qué es la trocanteritis

Un dolor en el lateral de la cadera que aprieta al caminar y no te deja dormir sobre ese lado casi nunca es artrosis: suele ser una tendinopatía glútea, lo que llamamos trocanteritis. Te explicamos por qué aparece, cómo distinguirla del dolor lumbar irradiado y qué tratamientos la resuelven de verdad.

Empieza como una molestia en el lateral de la cadera al salir del coche. Luego te das cuenta de que no puedes dormir sobre ese lado, que subir las escaleras de casa se hace cuesta arriba y que, después de un paseo largo, el dolor baja por la parte de fuera del muslo casi hasta la rodilla. Te tocas y encuentras un punto exacto, ese hueso que sobresale en el lateral, que duele solo con apretarlo.

Ese cuadro es uno de los motivos de consulta más frecuentes y, a la vez, uno de los peor etiquetados. Mucha gente lo llama artrosis de cadera y se resigna a convivir con él, cuando en la mayoría de los casos la articulación está perfectamente y el problema está fuera de ella: en los tendones que se insertan en el trocánter mayor. Se conoce como trocanteritis o, con más precisión, síndrome de dolor trocantéreo mayor.

En el Centro Clínico Quirúrgico de Aranjuez valoramos cada cadera de forma individualizada, porque el mismo dolor lateral puede venir de un tendón sobrecargado, de la espalda o de la articulación sacroilíaca, y cada origen necesita un tratamiento distinto.

Qué es la trocanteritis (y por qué ese nombre se queda corto)

El trocánter mayor es el saliente óseo del fémur que notas al apoyar la mano en el lateral de la cadera. Ahí se insertan los tendones del glúteo medio y del glúteo menor, los músculos que estabilizan la pelvis cada vez que apoyas un pie al caminar. Entre el hueso y esos tendones hay unas bolsas de líquido, las bursas, que amortiguan el roce.

Durante años se dio por hecho que el dolor venía de la inflamación de esas bolsas, de ahí el término bursitis trocantérea. Hoy sabemos que en la mayoría de los pacientes el protagonista es el tendón: una tendinopatía glútea, es decir, un tendón degenerado y sobrecargado que ha perdido capacidad para soportar carga. La bursa, cuando se inflama, suele ser la consecuencia y no la causa.

Ese matiz no es una sutileza de manual. Cambia por completo el tratamiento: una bolsa inflamada invita a pensar en reposo y antiinflamatorios, mientras que un tendón degenerado necesita justo lo contrario, carga bien dosificada y progresiva. Es la razón por la que tantas caderas llevan meses o años sin mejorar.

Por qué duele más al tumbarte de lado

Es la pregunta que más se repite en consulta, y la respuesta es mecánica. El tendón glúteo sufre sobre todo cuando se comprime contra el hueso, y eso ocurre en tres situaciones muy concretas:

  • Al dormir sobre el lado afectado: el peso del cuerpo aplasta literalmente el tendón contra el trocánter.
  • Al dormir sobre el lado sano: la pierna de arriba cae hacia dentro y tensa la banda que pasa por encima del tendón. Por eso hay quien no encuentra postura en ninguno de los dos lados.
  • Al estar de pie cargando el peso en una cadera, sentarte con las piernas cruzadas o subir escaleras y cuestas.

El dolor típico se localiza en el lateral, se puede irradiar por la cara externa del muslo y rara vez pasa de la rodilla. Cuando el hormigueo o la pérdida de fuerza bajan hasta el pie, hay que pensar en otra cosa.

Quién la sufre y por qué aparece

La trocanteritis afecta especialmente a mujeres entre los 40 y los 65 años, en parte por la anatomía de la pelvis y en parte por los cambios hormonales que afectan a la calidad del tendón. Pero no es exclusiva de ese perfil. Los factores que más se repiten son:

  • Un aumento brusco de actividad: empezar a caminar una hora al día, volver a correr o hacer una mudanza.
  • Lo contrario: sedentarismo entre semana y esfuerzo intenso el fin de semana.
  • Debilidad de la musculatura glútea, que deja al tendón haciendo un trabajo que no le corresponde.
  • Diferencia real de longitud entre las piernas o alteraciones en la pisada.
  • Sobrepeso y aumento de peso reciente.
  • Cojear por otro motivo: una rodilla dolorida, un pie que se protege o una cirugía reciente cambian la forma de apoyar y sobrecargan la cadera contraria.

No todo dolor de cadera es trocanteritis

Antes de tratar conviene descartar otras causas, porque el tratamiento no se parece en nada.

Artrosis de cadera

Duele en la ingle más que en el lateral, se nota al girar la pierna hacia dentro y limita movimientos como ponerse los calcetines o entrar en el coche. La palpación del trocánter no reproduce el dolor.

Dolor de origen lumbar

Una raíz nerviosa irritada en la espalda puede doler en la cadera sin que la cadera tenga nada. Suele empeorar al estar sentado mucho rato, cambia con la postura de la espalda y a menudo baja por debajo de la rodilla. En esos casos el abordaje va por otro camino, como el que aplicamos en la epidurolisis para la ciática persistente cuando el dolor radicular no cede con tratamiento conservador.

Articulación sacroilíaca

Duele más atrás, en la zona del bolsillo trasero del pantalón, y molesta al levantarse de una silla baja o al darse la vuelta en la cama. Cuando se confirma como origen del dolor, la radiofrecuencia aplicada al síndrome sacroilíaco es una de las opciones disponibles.

Cómo se llega al diagnóstico

El diagnóstico es sobre todo clínico. Una exploración bien hecha identifica el punto doloroso exacto sobre el trocánter y valora maniobras muy orientativas, como mantenerse de pie sobre una sola pierna durante treinta segundos: si reproduce el dolor lateral, la sospecha es alta.

A partir de ahí, la ecografía musculoesquelética permite ver en tiempo real el estado de los tendones glúteos, si hay engrosamiento, roturas parciales o líquido en la bursa. La radiografía sirve para descartar artrosis o calcificaciones, y la resonancia se reserva para casos dudosos o cuando se sospecha una rotura tendinosa significativa. Lo importante es no quedarse en la etiqueta y saber qué tejido está fallando.

Chiropractor assisting woman with leg adjustment therapy indoors.

Qué tratamientos funcionan de verdad

1. Quitar la compresión

Es lo primero y lo más barato. Dormir con un cojín entre las rodillas para que la pierna de arriba no caiga hacia dentro, no cruzar las piernas, repartir el peso al estar de pie y evitar los estiramientos que llevan la pierna hacia el otro lado, que son precisamente los que más comprimen el tendón. Muchos pacientes notan mejoría en el descanso nocturno en dos o tres semanas solo con esto.

2. Ejercicio de carga progresiva

Es el tratamiento con más respaldo. Se empieza por contracciones suaves de los abductores sin movimiento y se va progresando en carga a lo largo de semanas. No es rápido: un tendón necesita meses para reorganizarse, y el error más común es abandonar al primer mes porque no hay un cambio espectacular.

3. Infiltraciones ecoguiadas

Cuando el dolor es tan intenso que impide dormir o empezar los ejercicios, las infiltraciones ecoguiadas permiten depositar la medicación exactamente donde hace falta, con control por ecografía y sin ingreso. Su papel es abrir una ventana sin dolor para poder rehabilitar, no sustituir al ejercicio.

4. Tratamientos ortobiológicos

En tendinopatías que no responden al tratamiento conservador, la medicina regenerativa con preparados obtenidos de la propia sangre del paciente puede plantearse como alternativa en casos seleccionados, siempre tras una valoración médica individualizada y bajo control ecográfico.

5. Cuando el dolor ya se ha cronificado

Si han pasado meses, el dolor se ha vuelto constante y ya condiciona el sueño y el ánimo, el abordaje deja de ser solo local. Ahí entra el trabajo conjunto de traumatología y de la Unidad del Dolor, donde se valoran técnicas intervencionistas específicas según el origen exacto del dolor.

Lo que no suele ayudar

  • El reposo prolongado: descarga el tendón, sí, pero también lo debilita. Duele menos una semana y vuelve peor.
  • Encadenar antiinflamatorios durante meses: enmascaran el problema sin cambiar el estado del tendón.
  • Repetir corticoides sin criterio: alivian a corto plazo, pero infiltrar una
     y otra vez el mismo tendón no es inocuo.
  • Estirar con fuerza el lateral de la cadera: la maniobra clásica de cruzar la pierna y empujar aumenta la compresión justo donde duele.

Cuándo pedir cita

Merece la pena consultar si el dolor lateral de la cadera lleva más de tres o cuatro semanas, si te despierta por la noche, si te hace cojear al final del día o si notas que se te va la fuerza al apoyar esa pierna. Y con más motivo si aparece hormigueo o debilidad que baja por debajo de la rodilla, porque entonces hay que valorar la espalda.

La trocanteritis tiene muy buen pronóstico cuando se identifica bien y se trata en el orden correcto. El problema casi nunca es la falta de opciones, sino los meses perdidos tratando una cadera que en realidad no era el origen del dolor. Si te reconoces en esta historia, pide tu cita en el Centro Clínico Quirúrgico de Aranjuez y te haremos una valoración completa para saber exactamente qué está doliendo y cómo resolverlo.


13/08/2026
Las últimas novedades y artículos recientes directamente de nosotros.
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad